Resumen de lectura
El surgimiento
y desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)
posibilitaron, entre otros, la creación de escuelas virtuales.
No obstante,
la enseñanza a distancia no es nueva, pues ya desde finales del siglo XIX, se
identifican métodos por correspondencia, que para 1960 habían evolucionado a
métodos multimedia, para 1970 en métodos telemáticos, y a partir de 1990 en el
método colaborativo basado en internet.
Cada uno de
ellos significó diferentes características y retos, particularmente, porque en
los primeros tres no existía una interacción entre alumnos, ni con instructores
o docentes.
Actualmente,
los estudiantes en línea, aquellos que integran la enseñanza colaborativa
basada en internet “dejan de ser alumnos para convertirse en estudiantes”.
En palabras de
García Aretio, “la educación a distancia se base en un diálogo didáctico
mediado entre docentes de una institución y los estudiantes ubicados en espacio
diferente al de aquellos, aprendes de forma independiente o grupal”.
Las características de un estudiante en
línea son:
- Actitud proactiva.
- Compromiso con el propio aprendizaje.
- Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias.
- Actitud para trabajar en entornos colaborativos.
- Metas propias.
- Aprendizaje autónomo y autogestivo.
Los retos de un estudiante en línea son:
- Dejar atrás el aprendizaje dirigido.
- Evitar memorizar y repetir conocimiento.
- Dejar atrás los entornos competitivos.
- Gestión y administración del tiempo.
- Potenciar destrezas comunicativas.
- Convertirse en un alfabeta digital.
Para ser un
estudiante en línea no se requiere ser experto en tecnología, pero si requiere
disciplina para autogestionar el aprendizaje.
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