Introducción
Una
dieta modificada en nutrimentos debe proveer una adecuada nutrición al paciente
y optimizar su estado de salud. La cantidad o calidad en el consumo de ciertos
macronutrientes debe modificarse en condiciones específicas que dependen del
estado general de salud del paciente o bien, de acuerdo a su actividad
cotidiana, para procurar el restablecimiento de la salud del paciente o bien,
brindarle una mejor calidad de vida (Unadm, 2017).
Para
ello, debemos tener presente que la distribución dietética de macronutrimentos para
un individuo sano debe ser como se muestra a continuación:
A
partir de estas referencias se harán las adecuaciones necesarias para atender
las necesidades particulares de cada uno de los pacientes de acuerdo con su
historia clínica (Unadm, 2017).
Dietas
modificadas en energía
Hipoenergética
(Hipocalórica o de reducción de peso).
Descripción: Es una dieta reducida en
energía, entre 500 y 1,000 kcal del requerimiento basal del individuo. En ese
sentido, también se modifican los porcentajes recomendados de cada uno de los
macronutrientes, para quedar en 45% de hidratos de carbono, 20% de proteínas y
35 de lípidos.
Indicaciones de uso: Se recomienda para
ayudar en el tratamiento del sobrepeso y obesidad, hipertensión, Síndrome de
Cushing e hipotiroidismo (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Hiperenergética
(Hupercalórica o alta en kilocalorías)
Descripción: Aumenta la carga energética en
relación al gasto energético total recomendado en 40 kcal por kg al día. Recomienda
aumentar los carbohidratos al 65% y mantener las proteínas al 15% y reducir los
lípidos al 20%.
Indicaciones de uso: Se recomienda para
ayudar en el tratamiento de la desnutrición, cáncer, sida, quemaduras, sepsis y
enfermedades neurológicas (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dietas
modificadas en hidratos de carbono y fibra dietética
Descripción: Reduce el consumo de
hidratos de carbono al requerimiento mínimo, dando preferencia a los complejos.
La reducción es de entre el 40 y 50% del valor calórico total. La variación se
compensa por el aumento de lípidos, dando preferencia a los mono y
poliinsaturados.
Es
una dieta alta en fibra dietética, por lo que sacia rápidamente el apetito y
disminuye la glucosa en sangre y los triglicéridos. Se disminuye el consumo de
carbohidratos a un 45%, se aumentan las proteínas a un 20% de proteínas y se
aumentan los lípidos a un 35%.
Indicaciones de uso: Se recomienda para
ayudar en el tratamiento de enfermedades metabólicas como la diabetes,
obesidad, síndrome metabólico e hipertrigliceridemia (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dietas
de bajo residuo
Descripción: Es baja en fibra dietética, la cual forma
parte de los carbohidratos y no puede ser digerida, por lo que produce un menor
volumen de heces fecales. Además de la fibra, es reducida en granos integrales,
frutas, vegetales y oleaginosas. Recomienda un 50% de carbohidratos, 15% de
proteínas y 35% de lípidos.
Se
le considera pobre en kilocalorías e incompleta en nutrientes, por lo que no
debe emplearse por tiempo prolongado.Se
le considera pobre en kilocalorías e incompleta en nutrientes, por lo que no
debe emplearse por tiempo prolongado.
Indicaciones de uso: Se recomienda para la preparación para
rayos x de colon y abdomen o para endoscopía. También se recomienda para pre y
post cirugía intestinal, diverticulitis, gastroparecia, enfermedad de Crohn,
obstrucción o estenosis del intestino, o colitis ulcerativa (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dieta
Brat o Braty
Descripción: Incluye sólo plátano, arroz, manzana, pan
tostado y yogurt, considerados alimentos astringentes. Esta dieta se compone
por un 92% de carbohidratos, 4% de proteínas y 4% de lípidos.
Indicaciones de uso: Su objetivo primordial es detener las
diarreas graves, por lo que no debe emplearse por más de 48 horas (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dieta
modificada en tipo y cantidad de lípidos
Descripción: Dieta reducida en lípidos que recomienda menos
de 200 mg de colesterol, grasas saturadas menores al 7% del total de las
grasas, grasas trans menores al 1% y baja en triglicéridos. Se compone por un
45% de hidratos de carbono, 18% de proteínas y 37 % de lípidos.
Indicaciones de uso: Se recomienda para ayudar en el
tratamiento de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y dislipidemias (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dieta
cetogénica
Descripción: Baja en hidratos de carbono y desequilibrada
en vitaminas y minerales. Se utiliza para la pérdida de peso, pero no debe
utilizarse por más de seis semanas.
Se recomienda elevar el consumo de lípidos al
60% para provocar que el cuerpo consuma sus reservas de grasa y reduzca de
peso. El consumo de proteínas y carbohidratos se reduce al 20%.
Indicaciones de uso: Se recomienda para el tratamiento de
la obesidad mórbida (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dietas
modificadas en proteínas
Hipoproteica
Descripción: Recomienda elevar el consumo
de carbohidratos al 60% y de lípidos al 32%, mientras que disminuye el consumo
de proteínas al 8%.
Indicaciones de uso: Se recomienda para ayudar en el
tratamiento de la insuficiencia renal aguda, proteinuria y enfermedad renal sin
tratamiento sustitutivo (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Hiperproteica
Descripción: Aumenta el consumo de
proteínas al 25%. Se modifica el consumo de carbohidratos al 50% y de lípidos
al 25%. Para cumplir la demanda proteica se puede recurrir a suplementos.
Indicaciones de uso: Se recomienda para ayudar en el
tratamiento del hipercatabolismo y para culturistas y deportistas (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Dietas
modificadas en purinas
Descripción: Las purinas se transforman en ácido úrico,
cuya acumulación en sangre provoca inflamación y dolor en articulaciones.
Cómo la mayoría de los alimentos contienen
purinas, se debe considerar el consumo de 55% de carbohidratos, 15% de
proteínas y 30% de lípidos, prefiriendo los alimentos más bajos en purinas.
Indicaciones de uso: Se recomienda para ayudar en el
tratamiento de gota, enfermedad renal, ácido úrico alto (Unadm, 2017).
Guía de alimentos:
Conclusiones
La alimentación es la fuente esencial de vida del ser humano y una herramienta fundamental para mantener y restablecer su salud. Cuando el individuo enfrenta situaciones médicas que le requieren una alimentación especial, se pueden modificar los valores de la distribución dietosintética para que su cuerpo actúe en consecuencia para nivelar aquellos parámetros que se encuentren desajustados.
El compromiso del paciente es fundamental para el éxito de su tratamiento, desde la compra misma de los alimentos que ingerirá, donde es fundamental tener una lectura correcta y concentrada de las etiquetas, para adquirir aquellos productos que le resulten más favorecedores. Asimismo, es necesario mantener el apego al tratamiento por el tiempo adecuado y no abandonarlo una vez que se obtienen los primero resultados, pues sólo una alimentación adecuada a largo plazo, permitirá al individuo un restablecimiento correcto de su salud y el mantenimiento de la misma.
Referencias bibliográficas
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A, Salvador J, Masmiquel L, Goday A, Bellido D, Lurbe E, García-Almeida JM,
Tinahones FJ, García-Luna PP, Palacio E, Gargallo M, Bretón I, Morales-Conde S,
Caixàs A, Menéndez E, Puig-Domingo M, Casanueva FF. Endocrinol Nutr (Agosto de 2016). “Prevention,
diagnosis, and treatment of obesity. 2016 position statement of the Spanish
Society for the Study of Obesity. Disponible
en: http://www.seedo.es/images/site/POSICIONAMIENTO_SEEDO2016_VC.pdf
[consultado el 16 de mayo de 2017].
Unadm (2017). Dietas modificadas en macronutrientes.
México.













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